como enfriar y conservar bien el vino

Cómo enfriar y conservar bien el vino

Consigue la temperatura adecuada de tu vino favorito para disfrutarlo al máximo

¿Sabías que para potenciar las características de cada vino es muy importante que esté a su temperatura óptima? Por eso, hemos preparado una pequeña guía de cómo mantener el vino en su temperatura adecuada ¡Así, tu vino favorito sabrá mejor que nunca!

En primer lugar, es muy importante tener en cuenta que no todos los vinos tienen que tomarse a la misma temperatura. Los vinos tintos, acostumbran a tomarse entre los 16 y los 18 grados, pero en cambio, los blancos y los rosados, se toman mucho más fríos, entre los 10 y los 7 grados normalmente.

Para conseguir la temperatura óptima, podemos usar la nevera una cubitera con hielo o bien una funda enfriadora de hielo.

Si tenemos tiempo, una de las mejores formas de hacerlo es poniendo la botella en la nevera durante el tiempo adecuado. Un vino tinto, con poco más de media hora ya estará a su temperatura, pero si queremos enfriar un blanco, tardaremos aproximadamente 2 horas. Por ese motivo, si no tenemos mucho tiempo, recomendamos usar una cubitera con hielo o una funda de frío.
¡Pero ten cuidado! Si no vas controlando la temperatura puede que se enfríe demasiado.

Ahora que ya estás listo ¿Te animas a preparar una cena con tu vino favorito?

Y ahora bien ¿Cómo debemos conservar el vino una vez abierto?

Los amantes del vino en ocasiones se realizan esta pregunta, si abro una botella de vino y no nos la acabamos, ¿cómo debemos conservar el vino que sobra en casa?

Lo ideal sería beberse la botella completa una vez la abrimos, pues todo tan pronto como se quita el tapón, el vino comenzará a deteriorarse por la exposición al oxígeno. Pero terminar la botella a veces no es fácil o nos gusta probar otro vino o queremos seguir con un tinto si hemos empezado con un vino blanco y no resulta demasiado pesado acabarlos todos.

Aquí van unas recomendaciones básicas para tratar de mantener el vino en su máxima expresión durante el mayor tiempo posible y en las mejores condiciones.

En la mesa, no mantener el vino abierto. El contacto con el oxígeno, puede transformar un vino abierto en difícil de beber, haciendo que pierda sus propiedades. Debemos servir lo que vamos a tomar, bien en copa o en un decantador, e inmediatamente tapar el vino con su propio corcho o con un tapón especial para mantener el vino. Se recomienda usar mejor su propio corcho, taparlo bien para que no entre aire. Lo importante es evitar que, entre oxígeno en la botella, cuanto menos vino quede en la botella por ende más oxígeno entrará.

Los vinos más jóvenes tienen a durar más. Los vinos blancos tapados con su propio corcho, o un tapón para tapar el vino especial, y en nevera duran más que los vinos tintos y rosados. Los que menos duran son los espumosos, que recomendamos beberlos el mismo día en que se abre la botella. Los tintos si tienen crianza, pueden mantenerse abiertos alrededor de una semana, teniendo en cuenta que irán perdiendo aroma, sabor y calidad, mientras que los rosados y blancos no aguantan más de 4 días.

¿Nevera sí o no? Preferiblemente sí, sin dudarlo. Es mejor mantener la botella una vez abierta en refrigerado, ya que el frío ralentizará su degradación, como sucede con la comida, aunque lo ideal es la vinoteca, que lo mantenga a una temperatura constante, entre los 12 y 16 grados centígrados. Si no se dispone de ninguna de las opciones mencionadas, nevera o vinoteca, lo ideal es conservar el vino en un lugar oscuro (la luz natural directamente afecta también a la conservación del vino) y fresco en el que la temperatura ambiente no supere los 22 grados. Antes de consumirlo, lo ideal es sacar el vino entre dos y tres horas antes. Esto permite que el vino vuelva con calma a la temperatura ambiente.

Y por último la posición de la botella debe ser en horizontal si el vino no está empezado (así el vino toca su propio corcho) y vertical en el momento guardamos la botella abierta, para que el oxígeno que pueda haber dentro de la botella esté en contacto con la mínima superficie de vino posible.